Las chicas del LICEO 1

El miércoles 27 de agosto de 2009 le ganamos a la tormenta de Santa Rosa frente al Liceo Nº 1

Muy buena compañía, incluido el Inspector: profesor Cattaneo

¿Quién mejor animadora que una estudiante?

La rectora agradece la entusiasta investigación de los estudiantes y las profesoras de historia: Kristeff y Bartolomé. También clama justicia y agradece a los vecinos de Almagro-Balvanera

Los Vecinos de Almagro-Balvanera, volvemos a trasponer fronteras barriales para estampar en la vereda de esta escuela, los pasos de 12 estudiantes secuestradas y una asesinada por el terrorismo de Estado durante la última dictadura militar. Una escuela que ostenta el número “uno”.

Silvia Benseñor tenía 28 años. Fue secuestrada el 2 de abril de 1976 camino a su trabajo: Alfajores Jorgito. Era socióloga.

Viviana Blanco tenía 27 años, era licenciada en meteorología y fue secuestrada el 8 de diciembre de 1976

Diana Fidelman tenía 26 años. Fue retirada del penal de Córdoba, donde estaba detenida desde el 8-8-75 a disposición del PEN (o sea: sin condena, ni siquiera juicio) junto a otros cuatro presos políticos. Los cinco fueron asesinados el 17 de mayo de 1976 cerca del río Zuquía. Estos datos serán ampliados por los familiares y amigos (enseguida les damos la palabra) En este caso, lamentamos haber inscripto en la baldosa la fecha de detención y no la del asesinato de Diana. Se trata de un error involuntario que escapó a nuestros esfuerzos obsesivos por no caer en ellos ¡No hubo errores, no hubo excesos. Son todos asesinos los milicos del proceso! gritábamos hace dos décadas. Vaya un ejemplo: un error resulta reconocido por su autor. Un delito (asesinato, en este caso) requiere travestirse con otras figuras: errores, excesos, supuesta “ley de fuga”…

Electra Lareu tenía 24 años, estudiaba Físico Matemáticas de la UBA y fue secuestrada junto a su marido: Rafael Beláustegui el 30 de mayo de 1977 en su domicilio: Sánchez de Bustamante 2172. Su hijo Antonio nació en 1975. Colocaremos próximamente la baldosa con el nombre de la hermana de Raúl: Valeria Beláustegui (también “alumna” de esta escuela) porque nos enteramos de ello antes de ayer.

Carmen López tenía 22 años y fue secuestrada el 13 de julio de 1977 en Presidente Roque Sáenz Peña, Pcia de Bs, As.

Leonor Marx tenía 28 años, nacionalidad argentino-alemana y era meteoróloga. Fue secuestrada el 21 de agosto de 1976. La justicia alemana se ocupó del “caso”.

Lourdes Noia tenía 30 años. Era psicóloga y fue secuestrada junto con su marido (después liberado) el 13 de octubre de 1976.

Alicia Pardo tenía 23 años, trabajaba de obrera textil y estudiaba Derecho. El 2 de junio de 1976 fue secuestrada de su domicilio ubicado en Yatay 361.

Irene Torrents (la Turca) tenía 22 años, estudiaba Ciencias Exactas en la UBA y trabajaba en PAMI. Vivía en Rodríguez Peña 541 (ese domicilio -y otro de su familia- fueron saqueados después de su secuestro) ocurrido el 13 de noviembre de 1976 mientras conducía un automóvil propiedad de su madre y apropiado por sus captores.

Andrea Yankilevich tenía 25 años, estudiaba Psicología y fue secuestrada en Chilavert (Partido de San Martín) el 4 de octubre de 1978. Su hijo Daniel, nació meses después del secuestro de su marido: el tenista Daniel Shapira.

Claudia Yankilevich tenía 26 años, estudiaba Sociología y fue secuestrada junto a su hermana el 4 de octubre de 1978. Su marido: el abogado Jaime Eduardo Said y su hermano Alberto Said también fueron secuestrados y permanecen desaparecidos.

Arpi Seta Yeramian tenía 33 años, era arquitecta y fue secuestrada el 17 de enero de 1977.

Para volver al planteo inicial. No es frecuente encontrar dos meteorólogas entre doce personas ¿Se trata de una casualidad o puede inferirse que esta escuela no era sólo la “número 1” en el sentido de iniciar una serie de liceos? A los vecinos de Almagro-Balvanera por una memoria al servicio del presente y del futuro nos gustaría que el “número 1” indique, además, una dimensión cualitativa. Es decir, que sus egresados (ahora no sólo “señoritas”) busquen; como Silvia Benseñor, Viviana Blanco, Irene Fidelman, Electra Lareu, Carmen López, Leonor Marx, Lourdes Noia, Alicia Pardo, Irene Torrents, Arpi Seta Yeramian, Andrea y Claudia Yankilevich; hacer habitables las escuelas, los lugares de trabajo, el país y el mundo…

Lloro al escribir… Es difícil hablar de mis hermanas ante las que no las conocieron… No alcanzaron a quitarles la risa y el canto!

Gabi Yankilevich

Quisiera comenzar compartiendo con ustedes una cita de Baruch Spinoza, un filósofo librepensador, contemporáneo de Descartes, que vivió en Holanda en el siglo XVII y al cual el hecho de atreverse a pensar en forma independiente de la corriente en boga, le valió el exilio de su propia comunidad. La cita la encontré los otros días en un libro de Luis Mattini que trata acerca de la militancia y la rebeldía femeninas en los años ’70 y dice: «…No hay cosa para el hombre libre, ninguna cosa en la cual piense menos que en la muerte y su sabiduría es una meditación no de la muerte, sino de la vida…» Creo que esta cita pinta de cuerpo entero a nuestras chicas y se entronca con lo que decía Alicia anteriormente respecto de que nuestro rescate apunta a su vida. A traerlas de vuelta con toda su alegría, su fuerza, sus convicciones y su integridad. En cuanto a este acto, tal como lo estamos llevando a cabo, no hubiera sido posible sin el impresionante trabajo de investigación llevado a cabo por las profesoras Marisa y Diana junto con varias promociones de alumnos de esta escuela. Trabajo del cual tomamos conocimiento cuando vinimos a hablar al Liceo para organizar la colocación de la baldosa por Andrea, Claudia y Diana y las autoridades nos contactaron con las profesoras Marisa y Diana. Entonces nos enteramos que había otras nueve chicas desaparecidas, ex alumnas del Liceo. Luego visitamos el aula museo, un espacio que atesora la historia del colegio a lo largo de un siglo. Y ahí mismo las profes nos propusieron hacer una nueva baldosa por las otras chicas y se multiplicó nuestra intención. Por ello nos congregamos hoy con toda la comunidad educativa, familiares, amigos y representantes de los organismos para recordar y homenajear, no sólo a las que fueron nuestras mejores amigas, sino a todas las militantes populares del Liceo. Todas son nuestras compañeras. Justamente por aquella época se instaló entre nosotros esta palabra compañero, que era en realidad la expresión de un concepto: compañero era aquel a quien distinguíamos y honrábamos especialmente, no sólo como a alguien del mismo palo, sino como a una persona merecedora de todo nuestro afecto y nuestra confianza. Entonces, retomando este concepto, hoy nos convoca aquí un acto de justicia en memoria de 12 compañeras. Personalmente sólo conocí a tres. Tres chicas de una enorme nobleza y para las cuales el mandato de vivir de acuerdo a sus principios no era una cuestión abstracta sino algo que intentaban llevar a la práctica cotidianamente como la expresión concreta de sus ganas de un mundo más justo. Y sé que ellas estarían muy contentas de volver al colegio en compañía de Silvia, Viviana, Irene, Electra, Carmen, Leonor, Lourdes, Alicia, Irene, Arpi Seta. Ya que la lucha impulsada desde las distintas organizaciones era la misma. Y sigue siendo nuestra lucha, aunque planteada desde otra perspectiva. Nosotros creíamos profundamente en el socialismo y en el hombre nuevo. Un hombre sin mezquindades para quien el yo formaba parte del nosotros, que era realmente el concepto integrador. Entonces, desde el nosotros y nosotras estamos socializando el recuerdo de las chicas e imprimiendo sus nombres en estas baldosas para que desde allí vuelvan a cobrar presencia sus personas, sus pasos por el Liceo y su generosa militancia. Gracias a todos ustedes por acompañarnos hoy… Fanny Seldes

He pensado que no quiero desperdiciar un solo minuto para hablar de los genocidas, no quiero hacerlos presentes de ninguna manera en este acto. Sólo hablaré de mis tres amigas del alma., de su fuerza, su alegría y su vitalidad. De su preocupación por los más débiles y marginados, de su dedicación por construir una sociedad mejor. Recuerdo a Claudia tan protectora de su hermana Andrea, sólo 1 año menor (parecía la mamá) y Andrea tan decidida y emprendedora zafando del control familiar. Recuerdo a Diana, defensora de pobres y oprimidos, discutidora y enérgica siempre mirando de frente a las adversidades. Siempre fueron protectoras de los otros, incluida yo a quien cuidaban por ser tan tímida. Y así llegaron a embarcarse en la lucha por mejorar el mundo. Las echamos de menos, extrañamos su presencia física, su alegría desbordante y su capacidad de pelear por lo que consideraban justo. Esto ya no está. Pero sí persiste en nosotros su espíritu combativo, su amor enorme y su entrega. Los que tuvimos la suerte de conocerlas así lo sentimos. Es un orgullo haber sido su amiga …Liliana Elstein

Lloro al escribir… Es difícil hablar de mis hermanas ante las que no las conocieron… No alcanzaron a quitarles la risa y el canto… Gabi Yankilevich estaba muy emocionada.

Su cuñada Judith Said habló por ella.

La baldosa que hoy se coloca en la vereda del Liceo Nº 1, convoca a los actuales alumnos, a los docentes, directivos y a los vecinos y transeúntes a tomar conciencia sobre los hechos del pasado y sobre la importancia de defender todos y cada uno de los derechos humanos, al mismo tiempo, esta baldosa con los nombres de doce estudiantes desaparecidas de este Liceo, nos interpela en la tarea nada fácil de reconstruir la historia de aquellos años. Detrás de los nombres de Silvia Benseñor, de Diana Fidelman, Leonor Marx, Lourdes Noia, Irene Torrents, Claudia Yankilevich, Viviana Blanco, Electra Lareu, Carmen López, Alicia Pardo, Andrea Yankilevich, Arpi Seta Yaremian, están sus sueños, sus experiencias, sus reacciones, sus alegrías, sus tristezas, sus entusiasmos y decepciones, pero por encima de estos todos sentimientos están sus luchas militantes por una sociedad más justa. Toda una ética de plena coherencia entre pensar, sentir y hacer. Esta baldosa con estos doce nombres de jóvenes liceístas nos remite a ese soplo de plena libertad y también al más brutal abismo represivo que sufriera nuestro país en los años de la dictadura cívico-militar. Herman@s de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia se suma a este imprescindible homenaje. Acompañamos a todos los familiares, especialmente a nuestra herman@ Margarita Noia y a su Madre, “Pepa” Noia; ambas nos han señalado, día a día, con su ejemplo, su firmeza y su persistencia cuál es el certero camino en la búsqueda de la Verdad y el reclamo de Justicia.
No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos ¡Aparición con vida de Jorge Julio López! 30.001 compañeros desaparecidos ¡PRESENTES!

La escuela es un lugar propicio para recuperar la historia. Hoy la presencia de estas chicas deja de ser un legajo guardado en un armario viejo. Los chicos que asistieron a este acto, los familiares, amigos y los vecinos que pisen las baldosas ya no serán los mismos… Alba Pereyra Lanzillotto (Puqui)

Cientos de adolescentes reunidos y el ambiente era tranqui… Aplaudían, colaboraban, saludaban cariñosos a las madres y agradecían a los vecinos de Almagro-Balvanera

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